El informe del Cuerpo Forense de Chubut determinó que los traumatismos craneales provocaron un edema cerebral hemorrágico generalizado que derivó en un paro cardiorrespiratorio. En términos médicos, se trató de una muerte neurológica causada por una violencia repetida y focalizada.
Los especialistas indicaron que, si bien no hubo fracturas óseas, los impactos transmitieron una energía devastadora al cerebro. Cada golpe sumó daño interno hasta provocar un desenlace irreversible.
Además, los peritos no descartan que haya existido un mecanismo de asfixia, aunque no se hayan detectado marcas visibles en el cuello.
En ese contexto, su padre biológico, Luis López, aseguró que su hijo “fue golpeado y torturado” antes de morir y apuntó tanto contra los acusados como contra el sistema judicial.







